miércoles, 16 de marzo de 2011

LAS ORGANIZACIONES SATÁNICAS EN EL MUNDO

TRAZOS

MANUEL ROJAS

LAS ORGANIZACIONES SATÁNICAS EN EL MUNDO

Tres grupos de rock, ampliamente reconocidos en el mundo del espectáculo, han impulsado la llamada Iglesia de Satán (Church of Satan) de Anton La Vey, la más importante iglesia satánica oficial reconocida universalmente. Estas tres agrupaciones de rock o bandas son: KISS (King in Satan´s Service), BLACK SABBATH, con el cantante Ozzy Osbourne, y LOS ROLLING STONES. Para nadie es un secreto que estas organizaciones, las iglesias satánicas, existen en casi todas partes del planeta, incluso en pueblos distantes y tranquilos, lejanos de los grandes emporios urbanos de los llamados “países subdesarrollados.”

El capítulo 49 del libro “Las Sociedades Secretas y Su Poder en el Siglo XX”, de Jan Van Helsig (Editorial Ewertverlag, 1998) que trata sobre las organizaciones satánicas en el mundo, es demasiado extenso. Intentaré hacer un resumen, con ideas precisas, para transmitir la mayor información posible sobre este tema.

En consecuencia, estas tres bandas de rock, embajadoras de la Iglesia de Satán en el mundo contemporáneo, tienen estrechas relaciones con otros grupos de rock satánicos, ingleses y americanos, menos conocidos en el amplio escenario de las disqueras, para promover el satanismo cuya misión es crear el caos en sistemas de gobierno, de derecha o de izquierda, a través de la anarquía (concebida no como fuerza política sino como herramienta vital para ejercer la dominación y la penetración en el status reinante). Estos grupos o agrupaciones satánicas siguen la línea de poderosos inversionistas que se aprovechan de tales desórdenes sociales para ejercer su poder a través de bancos o trasnacionales a los fines de, obviamente, vender sus productos. Muchos de esos productos tienen que ver con la música que oyen nuestros jóvenes, el tipo de ropa que usan o el último grito de la moda en prendas, espectáculos, cine, autos, juegos animados violentos, drogas, ciertas marcas de licores, entre otras cosas, y desorden público en todos los niveles que generen situaciones caóticas. Este modelo de religiosidad oscura nace con Michael Aquino, quien fue “jefe neonazi y satanista…dirigente de la secta de Satán Temple of Seth, originada de la Church of Satan. En los años 60-70, era oficial de conducta de guerra psicológica del ejército de Estados Unidos y, al mismo tiempo, autor, filósofo e historiador de la Church of Satan… Este ciudadano, en 1981, bajo el mayor secreto, realizó funciones de "consejero europeo del estado mayor general americano". Fue este mismo Aquino quién llevó a cabo una ceremonia satánica en el “castillo Wewelsburg”, en Alemania, el mismo lugar donde Heinrich Himmler, jefe de las SS, había consagrado una pieza a las misas negras (Walhalla)…Para ejercer sus funciones actuales de satanista y de extremista de derechas en el seno de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Aquino tuvo que formar un nuevo grupo con un control más severo, que iba más lejos que la Church of Satan: el Templo de Seth. Aquino se halla también relacionado con abusos sexuales y satánicos practicados a niños. Por intermedio de Aquino, muchos de esos militares de la Escuela de las Américas, están relacionados con el Tavistock Institut de conducta de guerra psicológica, en Sussex, Inglaterra.” (Págs. 183-184)

Pero ¿qué importancia tiene para la sociedad este tipo de estrategia de las órdenes secretas? Es sencillo, recuerden que estas (Los Iluminati, entre otras) están detrás de todo esto para imponer, definitivamente, el Establishment, es decir, el gobierno único y universal, bajo su control. hormigasdepapel@hotmail.com o http://trazos-trazos.blogspot.com/

El MISTERIO DEL NÚMERO 666

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MANUEL ROJAS

El MISTERIO DEL NÚMERO 666

En el libro de Apocalipsis, capítulo 13:16-18, de La Biblia, dice: “... y ella (La Bestia) hace que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, les sea puesta una señal en la mano derecha o en la frente; y que nadie pueda comprar o vender, sino aquél que tenga la señal, o el nombre de la bestia o el número de su nombre… y su número es 666". Jan Van Helsig hace un estudio minucioso sobre este número que, además de La Biblia, se halla en la Cábala, al igual que en el Tarot como también forma parte de la cultura de la tribu Hopis del norte de Arizona, quienes tienen en sus libros y profecías una que apunta a lo mismo: "nadie podrá comprar o vender si no tiene la marca del oso. Cuando esa marca sea visible, será la señal que anuncie la Tercera Gran Guerra".

Se trata, entonces, de imponer un Gobierno Único con un Nuevo Orden Mundial en donde el dinero físico o tangible no sea viable o no tenga la importancia que tiene ahora. A esto le llaman “sociedad sin dinero”. Consiste en activar el mecanismo de “la emisión de tarjetas de lectura electrónica, de identidad bancaria, de crédito, de teléfono, de seguridad social y de combustible de las diferentes compañías petrolíferas. Muy pronto, los seres humanos, empezarán a oír que es más fácil y práctico tenerlo todo unificado en una sola Tarjeta Universal de Débito y Crédito, a la vez. Esa tarjeta ya fue introducida en Nueva Zelanda, Australia y Canadá. Pero lo que más me llama la atención de este capítulo (53, págs. 208-276) es que todo esto se relaciona con el código de barras. Este tiene 18 barras divididas en tres campos, de 6 barras cada una, es decir 6+6+6 [18] las cuales ustedes habrán observado en todos los productos manufacturados. Esas barras tienen forma de garra de oso, o como un oso que afila sus garras. Además el mayor ordenador del mundo, al que están conectados todos los demás, al cual también depende el código, se encuentra en Bruselas y se denomina “La Bestia” (The Beast). El objetivo final es que todas las personas lleven un tatuaje a láser. Un código de barras invisible a la vista será tatuado con láser en la mano derecha o la frente. Este código que, como la tarjeta de débito, se utilizará para efectuar pagos, podrá también ser utilizado para identificarnos. Bastará pasar un scanner sobre el código tatuado en la mano de una persona, y la información deseada estará disponible. El tatuaje con láser ha sido probado durante más de 25 años en Disneylandia. Los visitantes que quieran pasar varios días pueden optar entre una tarjeta de abonado, o un tatuaje a láser sobre la mano izquierda, de forma que puedan probar su reacción a este nuevo procedimiento. El “sistema informático Olivetti P 6060” utiliza números que empiezan por 666. Los reintegros de ordenador en todo Estados Unidos traen el número 666 rodeado de puntos grises. El número 666 está impreso en todos los billetes de la lotería israelí. El código de acceso telefónico internacional de Israel es 666, etc. La decodificación numerológica de la EXXON, de Rockefeller, también es muy significativa: 5666. “Los formularios están ya impresos a nivel internacional con un cuestionario que indica dónde se tatuará la marca: F = Forehead (frente) o H = Hand (mano). En Holanda empezaron hace ya siete años (hasta 1998) a tatuar en la frente con láser, a los sin techo. Se declaró a la población que era un medio para detener la criminalidad, particularmente en Amsterdam. Con el pretexto de que facilitaba el control de los hombres de negocios, en algunos aeropuertos americanos se instalaron aparatos especiales que decodifican el tatuaje invisible en la mano derecha.” Y el número de personas que piden este servicio aumenta constantemente, ya que es bien conocido que ¡el tiempo es dinero! Información tomada de “Las sociedades secretas y sus influencias en el siglo XX” de Jan Van Helsig, Editorial Ewertverlag, 1998. hormigasdepapel@hotmail.com o http://trazos-trazos.blogspot.com/

JAN VAN HELSIG

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MANUEL ROJAS

JAN VAN HELSIG

Seguramente se preguntará usted cómo Jan Van Helsig (1998, Ewertverlag) logró todas esas informaciones sobre las sociedades secretas. Al respecto él confiesa lo siguiente: “A decir verdad, fue buscando otra cosa que me tropecé con el tema: “logias secretas y políticas”. Deben saber que toda materia, desde el microcosmo hasta el macrocosmo, es mantenida tal como es gracias a fuerzas electromagnéticas... Si encontramos el medio de intervenir en la acción de esas fuerzas electromagnéticas y modificarlas, se puede actuar por un lado sobre la materia y, por otro, sobre el tiempo. Existen dos formas de llegar a eso: con o sin máquinas. Estas máquinas son discos voladores antigravitacionales, comúnmente denominados “ovnis”, que pueden maniobrar independientemente de nuestro campo magnético terrestre, gracias al campo magnético que generan (antigravitación) y a los módulos espacio-tiempo. Otras máquinas que hacen ligazón con esos campos electromagnéticos y pueden transformarlos en energía utilizable, son conocidas (Ver literatura complementar, P. 477) con el nombre de “máquinas de energía libre” (por ejemplo los conversores de taquiones, los motores espacio-quánticos). Hombres que pueden modificar la materia por una rotación consciente de su propio campo magnético o merkabah son conocidos como “avatares” (el más conocido en el mundo occidental fue Yeshua Ben Joseph, o Jesús, que fue un maestro entre ellos). Tienen la posibilidad de crear directamente desde el éter (materialización), de transformar la materia, por ejemplo: cambiar el agua en vino o el plomo en oro (alquimia), anular la gravedad, planear o andar sobre el agua (levitación), desplazarse sin pérdida de tiempo de un país a otro (tele transportación), curar espontáneamente, modificando la estructura celular, etc.

Tuve el privilegio de recibir una educación espiritual; desde muy temprano pude por tanto programar con una finalidad concreta mi inconsciente, vivir en concordancia con las leyes cósmicas y desarrollar la clarividencia. Y, según la ley de resonancia, empecé a atraer a mí, personas que poseían mi misma inclinación. Tengo 26 años, recorrí los cinco continentes y, en casi cada país pude ver las máquinas descritas arriba y encontrar avatares. En Nueva Zelanda, para hablar sólo de ese país, conocí muchas personas que se refugiaron allí: en Europa empezaron a tener serios problemas con los lobbies de la energía nuclear, del petróleo y de la electricidad, pues habían fabricado dispositivos de energía libre o discos voladores antigravitacionales. Entonces comencé a preguntarme por qué no sabemos nada de esas tecnologías y por qué la Iglesia, cuando se habla de avatares, pronuncia luego el nombre de milagro. Por qué la Iglesia hizo de Jesús y de Buda hijos de Dios, cuando lo que hicieron apenas fue utilizar leyes muy claras, al alcance de cualquiera en este planeta”. hormigasdepapel@hotmail.com o http://trazos-trazos.blogspot.com/

LAS ÓRDENES SECRETAS Y LAS GUERRAS

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MANUEL ROJAS

LAS ÓRDENES SECRETAS Y LAS GUERRAS

Según Van Helsig, autor del libro titulado “Las Sociedades Secretas y Su Poder en el Siglo XX”, el ser humano combate por dos cosas en especial: falta de alimento y de territorio. Sin embargo hay otras causas por las que se pueden desatar conflictos entre las naciones o internamente, en determinada nación. Motivos que jamás justifican las guerras, por muy grave que sea el problema a enfrentar. Muchas de las grandes batallas históricas tuvieron su origen en la raza, la fe, los límites de su país, diferencias políticas e ideológicas o por la sobrevivencia ante una crisis de valores; porque no tienen como generar energía, carecen de algún recurso natural no renovable, de dinero necesario o suficiente para sostener una economía sustentable en el tiempo, o deben proveerse de alimentos para sus ciudadanos e incluso hasta por experimentar con cierto armamento novedoso. No obstante, y de acuerdo al criterio de este investigador, detrás de las guerras hay otros elementos que “justifican” emprender una carrera armamentista, dilema que todavía no ha sido aclarado por filósofos y por las organizaciones que luchan por la paz en el mundo. Y lo peor es que no luchamos contra seres de otros planetas sino entre sí, entre ciudadanos de un mismo hábitat.

Nos hemos preguntado alguna vez el ¿por qué los hombres y las naciones han estado siempre en guerra? La información que nos da Van Helsig se remonta al sabio suizo Jean-Jacques Babel quien “verificó que desde los últimos 56 siglos, la humanidad lleva organizadas 14.500 guerras, que provocaron tres mil millones y medio de muertes. Esto representa la mitad de la población mundial de hoy en día. Solamente en el año 1991, por ejemplo, se registraron 52 guerras o focos de crisis en nuestra Tierra. Esto significa que después de numerosos conflictos en este planeta, entre los cuáles dos guerras mundiales en un siglo, aquel año vio oponerse recíprocamente 104 ideologías, cuyas demandas debían ser muy importantes para justificar nuevamente la masacre de muchos millones de seres humanos”

En resumen, se considera que detrás de cada guerra hay un objetivo preciso. Pues bien, asegura Helsig que las guerras las provocan los dueños de las armas, es decir, las empresas que fabrican armamento y que sin éstas (las guerras) quebrarían. Pero lo peor es que el noventa por ciento de esas empresas pertenecen a personajes acaudalados que son miembros de organizaciones francmasonas distribuidas en todos los continentes del hemisferio. El espacio no me permite mostrar un listado de las familias que se dedican a este negocio y además a las 104 ideologías u órdenes secretas a las que representan. hormigasdepapel@hotmail.com o http://trazos-trazos.blogspot.com/

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MANUEL ROJAS

LA GUERRA COMO POLÍTICA SECTARIA

¿Es posible que sólo la industria armamentística saque provecho de ello? Tomo casi literalmente la información que nos trasmite Van Helsig en su tratado universal titulado “Las Sociedades Secretas y Su Poder en el Siglo XX”: No es ninguna novedad que un tercero saque ventaja de la guerra entre dos países. Es bien sabido que “cuando dos personas contienden entre sí, una tercera se alegra”. Ya sea que apliquemos la frase a un país o a un planeta entero, veremos cómo se cumple. Por ejemplo, los sistemas bancarios que hacen un préstamo a un país beligerante, tienen interés en que la guerra no termine pronto.

Es por medio de guerras y perturbaciones que se puede impulsar a un pueblo a aceptar, e incluso a desear, que surjan instituciones que él jamás habría espontáneamente consentido (por ejemplo: la OTAN, la ONU). Entre tanto, para aquéllos que no se interesan especialmente por eso -excluyamos a los muertos – no existe una relación entre las guerras de los dos últimos siglos. ¿Qué lleva a los seres humanos a odiarse indefinidamente hasta el punto de matar a sus propios congéneres? ¿Qué es tan importante como para llevarnos a exterminar una vida? ¿Acaso no aprendimos nada de los cientos de miles de seres humanos muertos en las guerras, y del sufrimiento que ello ocasionó? Tomemos, por ejemplo, a la ex - Yugoslavia, en la que muchos pueblos que vivían en paz desde hace décadas, acaban de masacrarse. ¿Qué lleva de repente a esos seres humanos a considerar como sus peores enemigos a sus hermanos, que vivían en la misma ciudad, hablaban la misma lengua, usaban las mismas vestimentas, compartían el mismo amor, las mismas alegrías, los lloros y las risas? ¿Qué hace que maten a sus niños, violen a sus mujeres y envíen a sus esposos a campos de concentración? ¿No resuena nada en nosotros? ¿Será que verdaderamente son motivos ideológicos, propios de ciertos grupos, los que causaron esa guerra? ¿O será necesario encontrar quién está detrás de esto? ¿Quién puede asumir la parte del tercero? ¿De dónde proviene, pues, la idea preconcebida del adversario, inculcada en el ser humano por las religiones, los libros escolares y por los medios de comunicación?

¿Cuál es el objetivo de las personas que están en la base de esta idea y sobre la que machacan constantemente? ¿Quién saca provecho de la creciente hostilidad y de la degeneración de la humanidad? ¿Quizá Satán, Lucifer, Ariman, Baphomet u otras entidades “intangibles”, a quiénes gustosamente les echamos la culpa? Por supuesto que detrás de una guerra hay ciertamente una forma de pensar y de actuar ideológicamente. Hay un objetivo trazado a lo largo de los años para dominar económicamente una nación. Según Van Helsig, las guerras tienen en su fondo un carácter sectario. Están al frente, ya lo dijimos en anteriores artículos, personajes acaudalados que representan o pertenecen a órdenes secretas o logias concebidas para tales fines. También asegura que no todas estas organizaciones tienen este fin, algunas de ellas profesan cultos de luz (llamados así entre ellos) cuyos objetivos buscan el bien material para vivir dignamente en comunidad. hormigasdepapel@hotmail.com o http://trazos-trazos.blogspot.com/

LA GUERRA COMO OBJETIVO PARA ESTABLECER UN GOBIERNO MUNDIAL

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MANUEL ROJAS

LA GUERRA COMO OBJETIVO PARA ESTABLECER UN GOBIERNO MUNDIAL

En este libro “Las Sociedades Secretas y Su Poder en el Siglo XX” de Van Helsig, se relata, entre otras cosas, la historia de algunos personajes bien tangibles que, en 1773, establecieron un proyecto en Frankfurt en una casa de la Judenstrasse (Calle de los Judíos). Querían preparar el camino para su gobierno mundial único hacia el año 2000, por medio de tres guerras mundiales. Un proyecto perfectamente elaborado, basado en las cobardías y en los miedos de los seres humanos, y que acabaría por volverse en contra de ellos.

En sí, la finalidad de un gobierno mundial nada tiene de nuevo, pues el Vaticano siempre buscó hacer de nuestro mundo un mundo católico. Por esta razón, torturó y masacró a millones de seres humanos, como la historia demuestra.

El islamismo tuvo la misma finalidad, y siendo la mayor y más fanática de las religiones, tiene todas las oportunidades.

No nos olvidemos que la ideología rusa “pan-eslava”, instaurada originalmente por Guillermo el Grande, exigía la eliminación de Alemania y Austria, y la anexión de India y Persia, tras el sometimiento de Europa.

Notemos también la ideología de “Asia para los asiáticos”, que reclama que la confederación de los estados asiáticos esté bajo el control de Japón. Notemos también la ideología “pan-germánica”, que prevé un control de Europa por parte de Alemania, para extenderse más tarde por el resto del mundo.

Las personas que este libro menciona no tienen nada en absoluto que ver con cualquier dogma, y no pertenecen a ninguna nación. No son ni de izquierdas, ni de derechas, ni liberales, pero utilizan todas las instituciones para conseguir sus fines. Naturalmente, forman parte de una organización cualquiera, pero solamente para dificultar eventuales búsquedas, para crear confusión entre los “curiosos” y conducirlos así a una pista falsa. Esas personas se sirven tanto de cristianos como de judíos, de fascistas como de comunistas, de sionistas, mormones, ateos, satanistas, pobres, ricos, ¡de todos!

Pero se sirven principalmente de los ignorantes y de los perezosos, de aquéllos que se desinteresan por la vida y de aquéllos que no poseen un espíritu crítico.

Entre los iniciados, las personas citadas arriba se denominan los Iluminati, el Big Brother, el gobierno invisible, los hombres grises, el gobierno oculto, el gobierno secreto, el Establishment. En fin, aquí hay mucha tela para cortar respecto al misterio que envuelve el objeto de la guerra y su relación con las órdenes secretas que existen y han existido por siglos en nuestro planeta. hormigasdepapel@hotmail.com o http://trazos-trazos.blogspot.com/

EL KU KLUX KLAN

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MANUEL ROJAS

EL KU KLUX KLAN

De acuerdo a Jan Van Helsig, en su misterioso libro titulado “Las Sociedades Secretas y Su Poder en el Siglo XX”, la creación del llamado Ku Klux Klan se remonta al año 1801, cuando se formó en los Estados Unidos la orden francmasón del “Rito Escosés”, cuya cabeza visible fue Albert Pike. Afirma que esta organización (el Ku Klux Klan) se formó a partir de un grupo de adeptos de un partido conservador, defensor de los intereses de los terratenientes llamado Tory, y que a su vez se originó de una cofradía de seguidores del diablo, que hacían ritos anticristianos y satánicos. Aproximadamente desde 1840, la organización de los francmasones americanos se hallaba bajo el control estricto del “Rito Escocés”, que dispensa los grados de iniciación hasta el 33.º, y está dividido en dos jurisdicciones, en el Sur, la de Arkansas, y en el Norte, la de Boston.

A mediados del último siglo (XIX) el Rito Escocés, instrumento estratégico de la Corona Británica, lanza una larga ofensiva contra Estados Unidos y los estados vecinos, provocando muertes y actos de violencia de naturaleza racista. La ocupación americana de México durante la guerra mejicana (1846-48), la rebelión de los esclavistas (1861-65), es decir, la guerra civil americana, y la campaña del Ku Klux Klan contra la reconstrucción de los estados del Sur (1867-79), fueron los acontecimientos más importantes.

Los Caballeros del Círculo de Oro, orden fundada por George Bickley, aparecieron por primera vez en Cincinnati, bajo la dirección de Killian Van Rensselaers. El Círculo de Oro debía erigir un nuevo imperio de esclavos, tomando a Cuba como centro. Su finalidad era acabar con los españoles católicos, a los que odiaban, y sustituirlos por los esclavos negros que deberían llegar de África. Ése fue el primer “acuerdo de libre intercambio de América del Norte”. El emblema de los Caballeros del Círculo de Oro era todavía el de los Caballeros de Malta, la cruz de Malta. Los Caballeros del Círculo de Oro acabaron por desaparecer.

En 1867 Albert Pike fundó, en Nashville, la Orden de los Caballeros del Ku Klux Klan, donde él era el “gran dragón”, y por consecuencia, el jefe del Ku Klux Klan (Del griego kyklos = círculo). He ahí como reaparecieron los “Caballeros del Círculo de Oro”. El Ku Klux Klan utiliza también la cruz de Malta como emblema. Encontramos en su dirección eminentes francmasones. Sabiendo que los objetivos del Ku Klux Klan son racistas y menosprecian al ser humano, uno se pregunta cuál es la verdadera naturaleza de los fundadores y de sus miembros. No podemos dejar de preguntarnos si son congéneres humanos. Los objetivos que tan violentamente persiguen consisten en arrebatar el derecho a voto de los ciudadanos negros, suprimir su derecho a poseer armas, obstaculizar el derecho a la escolarización para los niños negros y reducir su nivel de vida al de los esclavos.

En conclusión, quienes alguna vez han leído o incursionado en estos temas, saben mejor que yo a qué me refiero. (Tomado del libro “Las Sociedades Secretas y Su Poder en el Siglo” de Jan Van Helsig. 1998)